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El milagro de la vida

Fragmentos

“Nosotros conocemos el trabajo y permanecemos despiertos hasta el amanecer laborando en el gran campo azul para que no falte nunca el jardín del sol sobre los jardines de los hombres. / Nosotros, aunque nos llamen flojos, conocemos la fatiga, sabemos qué significa arar, desde el principio, el más grande de los campos que a diario cubren las ortigas. / Nosotros sabemos cómo se cansaron las doradas manitas de los rayos de luz para construir estas alegres ciudades de flores con sus abiertos balcones de rosas y sus altos campanarios de lirios. / Los demás únicamente ven los rayos y las flores. / No saben nada acerca de nuestras fatigas y nuestras lágrimas”.

“Entonces la luna tropezó con los sauces y cayó en el espeso césped. / Hubo un gran susurro entre las hojas. / Corrieron los niños, tomaron con sus manos regordetas la luna y toda la noche jugaron en el campo. / Ahora sus manos son doradas, dorados sus pies y en lugar de huellas dejan olvidadas lunas pequeñitas sobre la húmeda tierra.

“Cristo mío ¿por qué llevas ese largo vestido fúnebre y esas espinas sobre tu cabeza? ¿Acaso han desaparecido las flores? ¿O es que si llevaras amapolas sobre tus despeinados cabellos no te abrirían la puerta del cielo? / Sonríes porque también yo llevo vendada la cabeza”.

“En otro tiempo aprendíamos las lecciones, rezábamos nuestras oraciones y repetíamos que dos más dos son cuatro. / Ahora, dos flores más dos rayos de luz no son cuatro –son nuestra alma. / Y una rosa más una mariposa no son dos –son un Dios. / Y un Dios es todo. / ¿Cuántos son entonces nuestra alma más el alma de Dios? / El maestro no sabe. / Nosotros sí sabemos cuántos son: uno. / Lo Leímos hoy en el libro abierto del sol; hoy, que olvidamos los demás libros”.

Yannis Ritsos, Sueño de un mediodía de verano. Traducción de Selma Ancira. Número 37 de los Cuadernos de La Gaceta. Fondo de Cultura Económica. México, 1986. Tomado de la edición número 531 de la revista Proceso, 5 de enero de 1987. “RITSOS Y EL ALMA DE DIOS” José Ramón Enriquéz

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